23 de enero de 2014

Sobre el timbre y otros ornamentos

ESDE el punto de vista del origen de la heráldica, un escudo de armas o blasón es un símbolo con forma de escudo en el que encima suyo vienen representadas unas formas y figuras que identifican al linaje. Nada más. A partir del siglo XIII empiezan a surgir sellos de personajes de familias de alta condición en los que encima de la representación del escudo aparece grabado el yelmo o casco del poseedor.

A lo largo del siglo XIV y el siguiente siglo XV las representaciones se van complicando con la adición de nuevos ornamentos externos al escudo. Estos ornamentos no eran indicativo de nobleza, no eran de obligado uso, ni siquiera estaban reglados. Este fue el inicio de lo que en heráldica llamamos timbre:

  • Casco:
Jaquelado de oro y gules.

  • Casco con corona:
De oro, tres fajas vibradas de sable.

  • Casco o yelmo con corona y cimera:
De oro, cuatro palos de gules.


  • Capelos eclesiásticos:
De plata, tres cabrios de gules.
También empiezan a aparecer los lambrequines con formas de hojas, los lemas, plumas, etc. Arriba podéis ver algunos ejemplos de lambrequines, lemas, etc.



Su uso es voluntario, no necesario. Por muchos es considerado para-heráldico. La reglamentación del diseño de los cascos y coronas no se produce hasta que los heraldistas las reglamentan allá por el siglo XVII y XVIII

Casco de rey con rejillas.
Durante el siglo XVII sigue la moda de "a ver quien la tiene más grande" y siguen apareciendo otros ornamentos externos tales como los soportes, tenantes, sostenes, mantos, pabellones, banderas, collares de órdenes...

Potenzado de plata y gules.
Como punto final a la entrada recordar que estos ornamentos externos son para-heráldicos, están de más, son voluntarios y caprichosos y no hay obligatoriedad alguna en la representación de un escudo de armas.

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