9 de octubre de 2014

Excálibur

E resulta vergonzoso y ofensivo tener que aguantar a gente tan incompetente y porque no, golf@#!? e hi&%?@"\ta directamente, que tienen la delicada labor encomendada de gobernarnos. Hoy estoy con un humor de perros gracias otra vez a la incopetente Ana Mato, la apuesta de Mariano Rajoy para el ministerio de Sanidad.


Gracias a las infortunadas decisiones de una incompetente ahora la gente en España se infecta de ébola. Recordar que este personaje es la que llamó a los niños andaluces analfabetos, la que no le extrañaba que le dieran coches de la marca Jaguar a su familia, a la que le pagaban los de la Gürtel fiestas de aniversario o los viajes a EuroDisney. Sí, esa misma fue la que debía tomar las decisiones sobre los contagios de ébola. ¿Cómo se le ocurrió repatriar a un enfermo de ébola? lo normal es atenderlo en el lugar tomando todas las preucaciones posibles. 


¿Los trajes usados eran los mejores? una vez que la cagaron repatriando a un enfermo de ébola, ¿se tomaron las medidas pertinentes? ¿se hizo un seguimiento correcto a todos los relacionados con el cuidado del pobre infectado?. La enfermera que ahora ha dado positivo dicen que se fue de vacaciones y cuando se encontró mal fue hasta cinco o seis veces a urgencias solicitando la prueba del ébola informando de que había sido una de las enfermeras del Carlos III. ¡Marca España 100%!. ¿Porqué no se quedó en cuarentena todo el equipo de cuidados?


La última es que han decidido sacrificar al pobre perro de la enfermera sin tan siquiera comprobar si está infectado. Dicen los expertos que no conocimiento de casos de transmisión del virus de personas a animales. ¡Serán cabrones!  ¿Y para cuando la dimisión de la incompetente de la ministra? Dios, líbrame del mal. Cuando pienso sobre políticos y sacrificar me vienen cosas horribles a la cabeza.


En fin, el pobre perro lleva por nombre Excálibur. Recordar que Excálibur es una espada legendaria, la que portara en su día el también legendario Rey Arturo.

Recordar las armas imaginarias de aquel tal Arturo Pendragón:
De azur, tres coronas de oro.

Escudo de armas de Arturo Pendragon. De azur, tres coronas de oro.
Aunque hay versiones con el campo de otro esmalte:
De gules, tres coronas de oro.
Escudo de armas imaginario de Arturo. De gules, tres coronas de oro.
Y su similitud con las pequeñas armas de Suecia:
Pequeñas armas de Suecia. De azur, tres coronas antiguas de oro.
Y recordar que no hay que confundir Excálibur con Eggscalibur:

Eggscalibur.
Me hubiera gustado que antes de tomar la decisión de sacrificar a Excálibur hubieran tenido la decencia de hacerle las pruebas del ébola. Si no está contagiado, ¿para qué matarlo?

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5 comentarios:

  1. Hola Xavi, lo mismo que tú te preguntas, nos preguntamos creo que todos los que estamos en sanidad. Yo personalmente, como enfermero, te aseguro que en mi hospital (que es un hospital de bolsillo), el protocolo asusta, y rezo (bueno, yo no rezo ta), porque no venga ningún enfermo de ébola, por mucho que tenga que ser trasladado inmediatamente a la capital. Emulando a aquel cura valenciano de principios del siglo XVIII, recién acabada la Guerra de Sucesión, digo: "Tengámonos lástima de ser gobernados por ellos".

    Respecto al rey Arturo, ¿no contemplas la posibilidad de las fuentes que describen su escudo: de azur, trece coronas de oro puestas 3, 3, 3, 3 y 1?.

    Saludos y seguro que la ministra permanecerá en su puesto aunque una pandemia al estilo siglo XIV arrastre a media Europa con el curita repatriado.

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    1. Conozco esa versión, pero no tenía tiempo de dibujar y estos tres ya estaban hechos.

      La labor del cura a mi me parece entrañable, pero la gestión del ébola no me convence. Ahora que ya están diciendo que la única culpable es la paciente es cuando más temo por su vida. No tengo ninguna confianza en estos políticos de Madrid.

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    2. Si a mí también me parece muy encomiable la tarea del cura, pero de eso a trasladarlo aquí, pues no estoy para nada de acuerdo. En cuanto a la confianza que me inspiran los políticos de Madrid, es la misma que me inspiran todos los políticos de ese partido, y ya puestos, los políticos españoles en general.

      Salut, Xavier!

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  2. Ese "curita" era un médico voluntario que dio su vida por salvar a los demás. Creo que merece un respeto. Una vez más coincido con Xavier.

    No vivimos -por lo menos a mí no me gustaría- en los tiempos de las leproserías y los apestados, ni para el ébola, ni para el SIDA, ni para la hepatitis, ni para nada. Los españoles tienen el derecho de ser atendidos, lo mismo si tienen unas creencias religiosas, que otras, o unas convicciones políticas que otras. Además existe un estatuto para los cooperantes. Hay que cumplirlo, a pesar de toda esa gente que se las da de solidaria y luego es la primera en discriminar a los que no son de su cuerda.

    Por cierto, cooperantes religiosos han muerto cientos en los últimos años, de enfermedad y asesinados. Todos abandonados -no estamos hablando de los primeros- mientras con otro tipo de cooperante, incluso con otro tipo de aventurero, nos hemos volcado -como era nuestro deber compatriota (les gustara serlo o no)- a conciencia y pidiendo favores a otros países.

    Es muy bonito pedir que se cuide a los desamparados y a los tercermundistas, dárselas de solidario y escandalizarse por su desgracia, y es muy fácil volver la cara cuando el que sí ayuda necesita apoyo. El ébola, como ha pasado con otras enfermedades, está a nuestra puertas. Todas las semanas provoca una alarma y, tal y como están las cosas, entrará.

    Somos un país que pretende ser desarrollado, que aún guarda muchas relaciones con tierras muy lejanas y nos es imposible aislarnos del mundo. Teníamos un hospital para enfermedades tropicales, el Carlos III, y sí que me parece una barbaridad que lo hubieran desmantelado, más aún que nos hubieran ocultado que no estamos preparados, y más me escandalizo cuando veo que el dinero se lo gastan en... corrupción.

    Ciertamente no estamos preparados. Todo el circo y la desinformación que hemos visto estos días, cada uno intentando arrimar el ascua a su sardina sin importar las consecuencias, con la Ministra y el consejero a la cabeza, es más que preocupante y vergonzoso. Personalmente intenté recabar ayuda, voluntarios, compromisos serios y soluciones realistas para que Excálibur no fuera sacrificado (no estamos pagando una seguridad social para animales, tenía que hacerse de forma particular) lo que no era barato dado que los animales transmiten la enfermedad por las heces, y largo, pues los cánidos no manifiestan síntomas. Lo que a todo el que encontré le importaba era armar una buena y no la vida de la mascota de Teresa Romero.

    Lo mismo que nada importaba la vida de Paciencia, que intentó venir pagando -junto a Chantall Pascaline que murió en sus brazos- y luego intentó venir junto a Manuel García médico voluntario y amigo (aunque religioso, para algunos) para salvar su vida con el suero que lleva en la sangre, y no le dejaron. Hasta que la necesitamos a ella, y vino sin reproches, no intentó aprovechar su terrible historia para arrastra a nadie contra nadie, fue humilde con su aportación, generosa y amable con todos y solo abogó por los necesitados. Eso es grandeza.

    Merecen más que respeto, merecen admiración.

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    1. Sean religiosos o no, todos este voluntariado tiene toda mi admiración y respeto. Su labor es entrañable.

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