16 de noviembre de 2017

Jasón

STOY bastante oxidado en esto de escribir entradas nuevas para este plúmbeo blog. La verdad, si miro hacia atrás contemplo el ritmo con el que publicaba y me abruma. Ahora mismo no soy capaz de "tanta creatividad". Siendo justos, cantidad no equivale a calidad y soy consciente de ello, pero la tarea de presentar una entrada casi diaria ahora mismo la veo inasumible y por ello, en un alago de modestia y mediocridad me dedico a mi mismo un pequeño aplauso. Después de cinco segundos de semblanza a la locura procedo.


Con el sistema acelerado por la ingesta de teína y con Master of Puppets by Metallica a todo trapo me propongo redactar una entrada nueva. Aún así no me viene nada bueno en mente. En la imagen asociada a Master of Puppets aparece un sembrado de crucetas, como en el escudo de los Cruïlles.

Cruïlles
El sembrado me recuerda que en la anterior entrada os presenté una conferencia del excelso heraldista J.A.Vivar del Riego la cual espero que os gustara dando por hecho de que todos la habéis visto. Si no lo habéis hecho es únicamente problema vuestro, no sabéis lo que os perdéis. Durante la conferencia sobre la heráldica ficticia se cita a Marqués de Avilés y a su libro Ciencia Heroyca, reducida a las leyes heráldicas del blasón, libro el cual podéis descargar libremente por internet, en el cual habla de los Argonautas y del escudo de armas de Jasón (CAT Jàson; DEU Iason; ENG Jason; FRA Jason; ITA Giasone; POR Jasão). Allí aparece un blasón ficticio para este personaje mitológico. Dice:
...compañeros de Jasón dando a este un Escudo de roxo sembrado de dientes...
Podemos normalizar el blasón:
De gules, sembrado de dientes de plata.
Escudo de armas de Jasón. De gules, sembrado de dientes de plata.
Jasón era el comandante de los Argonautas. A pesar del nombre no eran un grupo musical de los 80, eran unos marineros de un barco llamado Argo en busca del vellocino de oro que durante el camino pararon en una isla habitada únicamente por mujeres apestosas. La necesidad, el hambre, el deseo impera, así que a pesar de su hedor, no tuvieron problema alguno para blanquear la chimenea, pulir la cacerola, badajear la campana, enterrar al mejor amigo, dejar ciego al cíclope, mojar el melindro en chocolate caliente... ya me entendéis.

La explicación de este curioso escudo la puedo suponer. La única carga es un sembrado de dientes y que yo sepa no era dentista, pero dientes fue lo que tuvo que sembrar para una de las pruebas con la finalidad de obtener el vellocino. Sí, tal como suena, flipante, ¿verdad?. Atenea le entregó unos dientes que después de tirarlos o sembrarlos en unos surcos en la tierra aparecieron unos guerreros llamados Espartos. Una historia para alucinar. Me pregunto que tomaría el que la ideó. Reconozco el mérito de aquel quien lo hizo ya que su historia ha llegado hasta nosotros y eso es tener mucho éxito.

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