30 de junio de 2016

El Caballero de la Blanca Luna

A revista de la CECEL es una revista científica de carácter multidisciplinar con periodicidad anual que publica artículos originales, con colaboraciones de los miembros de los diferentes centros locales, de acuerdo con los objetivos de la de coordinar la actividad científica de sus centros. Esta descripción la he copiado.

Don Ernesto Fernández-Xesta y Vázquez.
Entre las páginas 165 y 188 de la revista número 15 hay un artículo de don Ernesto Fernández-Xesta y Vázquez titulado COMENTARIOS HERÁLDICOS EN EL QUIJOTE. El título es suficientemente descriptivo para que os hagáis una idea de que trata.

Escudo del duque de Nerbia. De plata, una esparraguera de sinople.
Tiempo atrás don Ernesto me solicitó permiso para utilizar los escudos de armas presentados en este blog sobre la heráldica tratada en el Quijote. Hoy aparecen en su artículo, él se valió de mis dibujos y yo hoy me serviré de su texto para presentaros otro escudo relacionado con la historia de Don Quijote de la Mancha.

Hoy os presento las armas del caballero de la Blanca Luna. El autor, que es Cervantes por si alguno se ha levantado con resaca, no realiza una descripción completa de las armas, solo dice que lleva una luna:
Y una mañana, saliendo don Quijote a pasearse por la playa armado de todas sus armas, porque, como muchas veces decía, ellas eran sus arreos, y su descanso el pelear, y no se hallaba sin ellas un punto, vio venir hacia él un caballero, armado asimismo de punta en blanco, que en el escudo traía pintada una luna resplandeciente; el cual, llegándose a trecho que podía ser oído, en altas voces, encaminando sus razones a don Quijote, dijo:

—Insigne caballero y jamás como se debe alabado don Quijote de la Mancha, yo soy el Caballero de la Blanca Luna, cuyas inauditas hazañas quizá te le habrán traído a la memoria. Vengo a contender contigo y a probar la fuerza de tus brazos, en razón de hacerte conocer y confesar que mi dama, sea quien fuere, es sin comparación más hermosa que tu Dulcinea del Toboso: la cual verdad si tú la confiesas de llano en llano, escusarás tu muerte y el trabajo que yo he de tomar en dártela; y si tú peleares y yo te venciere, no quiero otra satisfación sino que, dejando las armas y absteniéndote de buscar aventuras, te recojas y retires a tu lugar por tiempo de un año, donde has de vivir sin echar mano a la espada, en paz tranquila y en provechoso sosiego, porque así conviene al aumento de tu hacienda y a la salvación de tu alma; y si tú me vencieres, quedará a tu discreción mi cabeza y serán tuyos los despojos de mis armas y caballo, y pasará a la tuya la fama de mis hazañas. Mira lo que te está mejor y respóndeme luego, porque hoy todo el día traigo de término para despachar este negocio
Una luna. Supondremos y con buen criterio que será blanca, que en heráldica llamaremos plata. Si es una figura de metal el campo debe ser de color. La lógica me dice que puede ser un campo negro, que le llamamos sable o azul que es azur. A las dos le daría yo mi despreciable visto bueno. Me quedaré con una versión:
De sable, una luna de plata.
Escudo de armas imaginario del Caballero de la Blanca Luna. De sable, una luna de plata.
He optado por usar la carga llamada luna, que es una luna creciente y figurada. También podría haber utilizado algo más sencillo y quizá más propio de la heráldica al ser más estilizado: un creciente. Y no hubiera sido el primero:


En el caso de esta ilustración el blasón sería el que sigue:
De sable, un creciente contornado de plata.
Este caballero, el cual en el libro lo tachan de mentiroso, disparatado y arrogante, se cree que alude a Olivante de Laura, ya que ese personaje también se había hecho llamar Caballero de la Luna. Podría ser una fuerte crítica a aquella obra de caballería.

Sabe más el tonto en su casa, que el sabio en la ajena. (El Quijote)

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